FIT 2015
“Amnistía en rojo”
He recibido un pedido de solidaridad, que reclama una reivindicación justa. Como esta reivindicación toca –por primera vez de modo público y notable- un problema político de fondo me permito –además de respaldar el reclamo de la TPR- intentar una repuesta que vaya al fondo del problema.
Como todos los militantes sabemos, la participación de una organización revolucionaria en las elecciones o cualquier otra instancia de lucha dentro del Estado, está limitada porque el Estado impone las reglas del capital. Entonces no se trata de tomar una lapicera o un teclado y decir hagan la revolución: Sabemos los enormes sacrificios que significa garantizar cada intervención en un frente de lucha, más aún para quienes estamos huérfanos de partido, del esfuerzo militante… Y lo sabemos porque lo padecimos y lo disfrutamos en las condiciones más difíciles. Hoy se recogen algunos frutos, de los que también fuimos sus sembradores… Por eso nos creemos con derecho a la palabra fundada y al reclamo justo de la restitución de los lugares militantes… En este sentido el reclamo de la TPR es justo, pero tiene una limitación fundamental, como veremos más adelante.
A esta altura del último ciclo de lucha de la izquierda en Argentina, que ya lleva más de 30 años, cabe preguntarse si las limitaciones implican el abandono de la estrategia revolucionaria. El FIT ha dejado de lado la praxis o todo intento práctico por desarrollar las formas revolucionarias ante el Estado (el antecedente de esta política está en el FIS, que la Dirección de PO armó con el MST y Zamora). Esta no es una opinión subjetiva sino la constatación de todos los actos que hacen al proceso de intervención política que emana del FIT o de sus partidos.


