No existe más el bloque del peronismo disidente en el Congreso
PJ: divididos y sin candidato para 2015
Pitrola puede vencer a De Narvaéz en octubre y transformar al FIT en la cuarta fuerza de la provincia de Buenos Aires
Las PASO, lejos de homogeneizar al Partido Justicialista de cara a la sucesión presidencial de 2015, fueron un factor de profunda disgregación en sus filas. Luego de las PASO quedó claro que el PJ es una fuerza política en crisis, dividida y sin candidato para 2015. Se trata de un dato político central, sobre todas las cosas porque los trabajadores tienen que ver esta situación y sacar la conclusión de que la derecha pejotista no es la alternativa ante el derrumbe del kirchnerismo.
De Narváez se derrumba por la presión de Massa: del “Ella o Vos” al coqueteo con Scioli
Lo que desató en forma definitiva la crisis del peronismo disidente fue la irrupción de Massa y su exitoso desempeño electoral. Esto se verifica en el completo derrumbe de De Narváez, principalmente a manos del Frente Renovador. No solamente obtuvo 10,54% en las PASO, sino que ahora las encuestas reflejan un franco retroceso a partir del cual el propio Frente de Izquierda lo puede superar el 27 de octubre. El candidato asociado a De la Sota en provincia de Buenos Aires fue duramente derrotado. El “Ella o Vos” fracasó: el voto opositor a Cristina lo capitalizó Massa, es decir, una de las variantes de la ‘derecha endógena’ que postula la ‘continuidad con cambio’ en el post-kirchnerismo.
De ahí que De Narváez haya decidido reorientarse políticamente y comenzar a coquetear con Scioli: “De ahora en más, De Narváez evitará confrontar con Scioli. Su intención será polarizar con el opositor Sergio Massa, el ganador de las elecciones primarias (…) De Narváez sueña con un acuerdo a largo plazo con el mandatario kirchnerista. Anhela que Scioli lo respalde en su proyecto de ser en 2015 el candidato a gobernador bonaerense por el peronismo. En el espacio que lidera ‘el Colorado’, más de un dirigente reconoció en privado esta idea” (La Nación, 27/08). Sus candidatos mismos adoptaron ese mismo viraje: el “número dos en la lista de Francisco de Narváez, al sindicalista de los canillitas Omar Plaini, no le quedó otra que salir a ratificar la alianza de la CGT de Hugo Moyano con el empresario de origen colombiano y criticó a sus rivales del Frente Renovador de Sergio Massa. ‘Él es el candidato de Clarín porque va en dirección a sus intereses’, disparó Plaini” (Página 12, 03/09).
En este sentido, De Narváez viene de aplaudir todas y cada una de las medidas que el kirchnerismo viene adoptando luego de las internas del 11 de agosto. Saludó la movilización de gendarmes a la provincia. Saludó el planteo de Insaurralde de bajar la edad de imputabilidad. Saludó la designación de Granados y su política de reforzar el aparato represivo. Saludó la reapertura del canje. Incluso se peleó con Moyano públicamente en los medios de comunicación en relación a la cuestión del impuesto al salario: mientras Moyano calificó la medida de Cristina como “electoralista”, De Narváez salió a decir que "no comencemos a criticar lo que hasta antes de ayer estábamos pidiendo que se hiciera y se hizo", y agregó que "hoy hay un millón y medio de personas que están pensado que en el sueldo de septiembre van a tener un poco más de plata" (Tiempo Argentino, 28/08).
El bloque del peronismo disidente en el Congreso ya no existe más
La presión del massismo precipitó, a su vez, la ruptura definitiva del bloque del peronismo disidente en el Congreso: “La constitución de Compromiso Federal como bancada autónoma de ocho integrantes, sumada al reciente lanzamiento legislativo del Frente Renovador con 11 diputados propios, determinará el desmembramiento del Frente de Unidad Peronista, más conocido como Peronismo Federal, un colectivo del PJ anti-K que llegó a ejercer la vicepresidencia tercera de la Cámara hasta 2011, cuando representaba la tercera fuerza en el recinto (…) El Compromiso Federal de los hermanos Rodríguez Saá le dará el tiro de gracia a lo que queda del Peronismo Federal, espacio que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner supo agrupar a caciques de la disidencia peronista como Carlos Reutemann, el salteño Juan Carlos Romero, el entrerriano Jorge Busti, el bonaerense Eduardo Duhalde y el cordobés José Manuel de la Sota” (Ámbito, 16/09). “Francisco de Narváez se quedó con los restos del diezmado y variopinto Frente Peronista, mientras el cordobés José Manuel de la Sota mantiene su estructura parlamentaria de Córdoba Federal (Página 12, 18/09) En pleno debate sobre la sucesión presidencial y la puja por la presidencia de la Cámara de Diputados, el bloque legislativo del PJ opositor estalla en mil pedazos, poniendo de manifiesto su completa falta de homogeneidad para intervenir en la creciente crisis política.
Scioli y Massa se disputan la conducción de un peronismo dividido y en crisis
A la dispersión y retroceso del peronismo disidente se le suma el propio retroceso del pejotismo kirchnerista. Scioli, presidente del PJ, ha decidido mantenerse encuadrado dentro del Frente para la Victoria, de forma tal que Cristina le allane el camino a su candidatura presidencial en 2015. Ha arrastrado, detrás de sí, al sector de intendentes del conurbano que no se fugaron hacia el Frente Renovador. Sin embargo, haberse quedado pegado a Cristina ha golpeado políticamente a Scioli, cuya popularidad en las encuestas decreció. De ahí que el PJ haya decidido “municipalizar” y “peronizar” la campaña hacia octubre, licuando su contenido kirchnerista. Al mismo tiempo, el pacto con Scioli ha dejado en offside a los gobernadores con aspiraciones propias, como Capitanich. Se empieza a definir, de este modo, la transición a un Scioli 2015.
Es en este cuadro de disgregación que el PJ encara la transición a un nuevo gobierno en 2015 frente al hecho de que los intentos re-reeleccionistas de Cristina han fracasado. De ahí que ya todos los sectores del peronismo estén discutiendo dirimir sus diferencias a través de elecciones internas partidarias: “los sindicatos, que son un pilar estratégico del movimiento, están a un paso de encolumnarse detrás de una misma idea: reclamar elecciones internas para dirimir el liderazgo político del peronismo (…) Ya se manifestó en ese sentido Luis Barrionuevo y también lo insinuó Hugo Moyano. Quien se sumó ahora a esta propuesta es el jefe de la CGT oficialista, Antonio Caló, que no le cerró las puertas de la disputa a Sergio Massa, volcado hoy a la oposición kirchnerista” (La Nación, 01/09).
A su vez, Scioli “cree que las internas son un paso esencial en su plan para revitalizar el partido. Ahora que siente agigantarse su poder como pieza de unidad entre el kirchnerismo duro, los gobernadores peronistas y los caciques del conurbano que no abandonaron el barco, ansía validar en las urnas su mandato al frente del PJ y posicionarse como el líder del peronismo camino a 2015” (Clarín, 01/09). “El planteo de dirimir en elecciones internas la fórmula presidencial del PJ para suceder a Cristina Fernández en 2015, tuvo un principio de acuerdo entre los gobernadores peronistas que se reunieron la semana pasada en Corrientes para evaluar la derrota del oficialismo en las primarias del 11 de agosto” (Los Andes, 02/09). Scioli busca incluir a los gobernadores pejotistas en la interna para legitimarse: “la idea planteada por Scioli y acordada con sus pares, incluiría ‘abrir las puertas en las internas’ a dirigentes del PJ hoy opositores, como los hermanos puntanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saa; el gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, o el santacruceño, Daniel Peralta” (ibídem). El sciolismo quiere aprovechar el retroceso electoral de De la Sota (bajó 15 puntos de las elecciones de 2011 a las de 2013, a manos del PRO de Baldassi y la UCR de Aguad – lo que cuestiona fuertemente sus aspiraciones presidenciales) y de Peralta (perdió con la UCR y los K) para agruparlos detrás de sí. Los elogios mutuos entre De la Sota y Scioli expresan esta situación.
Es en ese cuadro que ingresa Massa, que se coloca como el polo alternativo a Scioli dentro del peronismo. De hecho, “el dirigente Fernando ‘Pato’ Galmarini, suegro del líder del Frente Renovador Sergio Massa, afirmó que de cara a 2015 el intendente de Tigre y los gobernadores Daniel Scioli y José Manuel De la Sota deberían participar de una interna para dirimir la candidatura presidencial del peronismo” (Ámbito, 15/09). Sin embargo, Massa aún no ha decidido sumarse a la interna: “el mapeo de los que siguen en la mesa grande del PJ es, ahora y con el foco en diciembre, trascendental: Massa, el alcalde de Tigre y verdugo K del 11A, es consejero partidario. El cacique del Frente Renovador avisó a los suyos que no hay que meterse en la discusión del PJ” (Ámbito, 02/09). Sucede que, sin haber estructurado aún una fuerza nacional, perder la interna con Scioli sería un golpe a las aspiraciones presidenciales del intendente de Tigre.
Hasta el momento, Massa viene apostando a drenar desde el PJ hacia el Frente Renovador, armando una fuerza política diferenciada. Dicho drenaje tiene el límite de que puede funcionar para caciques de segundo rango pero no para gobernadores, que van a requerir una jerarquía mayor en un armado nacional para disputar las partidas presupuestarias. Es lo que sucede con el propio Macri, que ha lanzado su candidatura presidencial como forma de condicionar las negociaciones y jugar un rol dirigente de un sector del peronismo de derecha (incluyendo al propio Massa). Lo de Macri, sin embargo, tiene un límite: el PRO en Provincia de Buenos Aires está sometido fuertemente a la presión del massismo. Está en cuestión que sus diputados nacionales, después de diciembre, se pasen al bloque legislativo del Frente Renovador. Jorge Macri salió a plantear, en este cuadro, el desarrollo de una interna entre Macri y Massa para definir una candidatura presidencial común. Lo de Macri, a su vez, tiene otro problema: el caudal electoral de Massa en Provincia de Buenos Aires es ampliamente superior al de Macri en Capital Federal. Todo esto desmiente la idea de que el macrismo es una alternativa presidencial viable para 2015 de forma independiente, y que marcha a un compromiso con el peronismo o a un nuevo fracaso como en 2011.
El Frente de Izquierda le puede ganar a De Narváez. La derecha peronista no es alternativa a Cristina: la salida es por izquierda


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