A continuación reproducimos el texto "Balance de la lucha de Atlántida", publicado en su momento en la revista teórica del Partido Obrero, "En defensa del marxismo" (número 17, julio de 1997).
Desde la Tendencia Piquetera Revolucionaria entendemos que las lecciones de esa lucha, de las cuales hoy el propio PO reniega, están complemente vigentes.
Para complementar esta lectura, sugerimos el siguiente material de nuestra propia autoría:
"Encuentro obrero: Con Donnelley al frente, ocupemos Lear" (14/08)
Balance de la lucha de Atlántida
por Emilio Martín

Después de más de dos meses de lucha heroica, ha concluido una etapa de la lucha de los gráficos de Atlántida. Una lucha que conmovió a todo el movimiento obrero de la zona norte del Gran Buenos Aires y a los trabajadores gráficos de la Argentina y de todo el continente. Una lucha que recurrió a todos los métodos propios del movimiento obrero: la huelga, la ocupación de la planta, los piquetes, los cortes de ruta, la olla popular, la movilización de masas, las campañas de boicot popular contra los productos de la empresa. Una lucha que unió en un combate común a los obreros y a sus familias, organizadas en comisiones de mujeres y de hijos. Una lucha que, finalmente, significó un importante punto de reagrupamiento político del movimiento obrero combativo, cuyas manifestaciones más altas fueron el movimiento de solidaridad que se gestó para el triunfo de Atlántida y la convocatoria, votada en asamblea general de planta, del acto político del 1º de Mayo en Plaza de Mayo, junto con otras direcciones políticas antiburocráticas y combativas y un conjunto de partidos de izquierda.
Esta etapa de la lucha concluyó con una derrota porque no se pudo imponer la reincorporación de los 390 despedidos. Pero la derrota de Atlántida es de esas que cimientan futuras victorias. Porque como dijo Néstor Pitrola, secretario general de la Comisión Interna, en la asamblea general que cerró esta primera etapa de la lucha: “Muchos compañeros de esta carpa dicen que es un triunfo. No podemos decirlo así. Pero por algo estos compañeros dicen que es un triunfo. Porque nuestra lucha fue un gran acierto estratégico. Porque caímos peleando y porque aún seguiremos peleando mucho tiempo más. Porque esta lucha prolongará su influencia entre todos los trabajadores”.
En el curso de la lucha, los trabajadores de Atlántida fueron obteniendo importantes victorias parciales. Lograron mantenerse unidos y luchando aun después del desalojo policial de la planta. Así, durante toda esta etapa de la lucha, las revistas de Atlántida salieron a duras penas, con formatos de emergencia, con menos páginas, con una calidad deplorable, sin publicidad, con menos distribución y con un sector amplio de la población que se sumó al boicot convocado por sus trabajadores. Los piquetes instalados en la puerta, bloqueando la salida de los camiones, retrasaron sistemáticamente la salida de las grandes revistas. Con su movilización lograron quebrar el ‘bloqueo informativo’ montado por las patronales de prensa alrededor de su lucha, logrando una amplia difusión del conflicto. Su enérgica movilización, también, logró quebrar el bloqueo político que pretendió imponer la burocracia sindical: más de setenta delegados de las principales treinta empresas del gremio, algunos incluso que responden al oficialismo ongarista, censuraron la parálisis de la dirección sindical y reclamaron la realización de medidas para llevar la lucha a la victoria.
En la lucha de Atlántida está en juego, además del despido de 390 trabajadores, la imposición de una flexibilización feroz a los nuevos obreros de Atlántida y la propia existencia de una interna clasista y combativa, que jugó un papel de primer orden en todos los intentos de poner en pie un reagrupamiento independiente de la vanguardia obrera, tanto en la zona norte del Gran Buenos Aires como en el Sindicato Gráfico Argentino. Por eso, tanto la patronal como la burocracia sindical y el aparato del Estado, en una trinchera; y los trabajadores de Atlántida y lo mejor del movimiento obrero combativo argentino, en la otra trinchera, entendieron que ésta era una lucha de alcances estratégicos.
Este es el balance de la primera etapa de esta gran batalla de clases.